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Un espacio para compartir el momento vital de cada uno, bajo la mirada amorosa, y sin juicios, de todos los que formemos parte de este grupo. Un lugar para expresar nuestras emociones heridas, para poder mostrarnos desde ahí y ser lo que nos pasa sin que nos pase nada por ser lo que realmente somos. Un lugar para ser aceptados y aceptar internamente, para pertenecer sin tener que hacer alguna cosa para pertenecer. También es un espacio para aprender a escuchar, a recibir al otro desde quiénes somos, apreciando la diferencias. Para expresarnos desde ese corazón inocente y tierno que se abre lentamente, como niño asustado, cuando siente la confianza propicia del entorno.

En definitiva: Sanar nuestro Ser en relación.

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