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«Un escenario vacío, un espacio terapéutico y formativo para dar expresión dramática
a nuestra forma de entender el mundo, un lugar para poder iniciarnos como artistas,
con la mirada inocente que ellos tienen sobre sus propias creaciones»

 

El teatro es como un proceso de Conocimiento de Sí para la persona que se inicia como “artista”. Una especie de alquimia que nos aporta movimiento mental, emocional, físico y espiritual, a nuestra forma de ver el mundo.

En toda situación teatral hay un conflicto no resuelto, una energía retenida pendiente de actualizarse. A partir de la conciencia sensorial y la improvisación exploraremos la verdad y la mentira ocultas en dichas situaciones.

Escenario Vacío

Rescataremos aquellos personajes que limitan nuestro potencial como seres humanos, y aprenderemos a Actuar nuevas formas de relación que nos permitan hacer frente de otra manera a los conflictos que tengamos pendientes de resolución.

Experimentaremos con nuestro cuerpo integrando sus opuestos, con la posibilidad de desbloquear núcleos afectivos muy arraigados por nuestra historia cultural. Al transformar estos núcleos afectivos congelados en Arte, conseguiremos un cambio profundo en nuestra percepción del mundo y una libertad expresiva insospechada hasta ahora.

La única obligación del aprendiz de “artista” es asumir la responsabilidad de lo que va expresando en su camino de aprendizaje escénico, con la posibilidad de llegar a adquirir, si el compromiso con el Trabajo así lo demuestra, una nueva sensación Ética en la vida cotidiana y en el Arte de Vivir la propia vida.

Imparte: Francisco Torrente.

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